Tendríamos que intentar tener en cuenta:
En las solemnidades y fiestas, procuraremos que los cantos sean verdaderamente alusivos al día; de este modo conseguiremos vivir con su debido realce las solemnidades y fiestas y se distinguirán de lo que son simplemente memorias.
Conviene distinguir las celebraciones según su categoría. Por eso:
a) en las solemnidades y fiestas conviene cantar el Gloria, el salmo responsorial (o por lo menos su respuesta), el Aleluya de antes del evangelio, el Prefacio, la doxología de la Plegaria Eucarística y el cordero de Dios.
b) en las memorias y ferias es mejor omitir el canto del Aleluya de antes del evangelio (es un canto especialmente festivo) y leer (sin canto) el salmo responsorial (si la comunidad es capaz es recomendable cantar únicamente la respuesta).