"A la hora de escoger los cantos, se ha de procurar que sean dignos de la liturgia, tanto por el contenido de los textos y su calidad como por su valor musical. Y siempre por su adecuación a los distintos momentos rituales, según su función, los tiempos litúrgicos y las características de la asamblea y celebración concreta" (Directorio litúrgico-pastoral del canto y música en la celebración, 132).